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lunes, 11 de enero de 2010

Un deporte Norteamericano y III

James Sturm era un desconocido para mí hasta hace bien poco. Pero resulta que en Estados Unidos era una figura reconocida en el mundo de la historieta, director de un centro del comic en Vermont y un teórico apreciado.
El libro "James Sturm´s America: God, Gold an Golems",que es el que he leído, recoge tres historias cortas que tratan de ahondar en las raíces de la historia de Estados Unidos: "The revival" que trata de las sectas religiosas en los albores del s.XIX, "Hundreds of feet below daylight", sobre las peripecias de los buscadores de oro en un destartalado poblado y la última "The golem´s mighty swing", centrada en el deporte americano por excelencia. En España, La Cúpula ha editado los dos primeras en un sólo tomo denominado "Encima y debajo", mientras que la tercera apareció en 2008 como un tomo único con el título de "El asombroso swing del Golem" .
Leyendo el libro parece evidente que el autor fue ganando en confianza y ambiciones tanto estilistica como temáticamente según iba realizando las historias. Así, la mejor historia con diferencia es la última y es en la que nos centraremos.



Con un estilo muy depurado y atractivo, y una planificación magistral, Sturm nos cuenta una historia marginal del béisbol en los años 20, es decir, como si en España se hiciera un tebeo sobre un equipo de fútbol de segunda en los años de la posguerra,que le sirve como metáfora sobre la integración de los inmigrantes que llegaron a los USA.

Os enlazo una reseña que explica muchísimo mejor todo esto, Entrecómics



Para no ser muy parcial en la Cárcel de Papel se ve de otra forma

Personalmente, las largas secuencias de béisbol me han encantado y me parecen lo mejor del tebeo. La esencia del juego está perfectamente lograda, tienen el ritmo adecuado (el béisbol es un juego lento, de concentración, de desafios y por tanto muy psicológico) y existe un trabajo de documentación buenísimo. También me gusta Sturm porque no es demasiado didáctico, no da todas las respuestas, los personajes son muy atractivos y te quedas con ganas de saber más de ellos. Por poner un pero, el final me parece un poco demasiado abrupto.
Gente tan notable como Jonathan Lethem o Russell Banks, elogiaron fervorosamente el cómic y fue elegida como la mejor novela gráfica del 2000 por Time y aunque es un tebeo que no ha tenido demasiada repercusión mediática en España tiene un nivel de calidad muy alto y lo he disfrutado enormemente.

Como resumen me quedaría con una frase:

"...su imaginación vivía en el viejo país, y la mía estaba en América y el béisbol es América."

jueves, 7 de enero de 2010

Un deporte Norteamericano II



Un post al estilo de los artículos de mi admirado Enric González:

En 2008, un comprador anónimo de Orange Cunty (California), pagó 2,8 millones de dólares por un cromo de béisbol, estableciendo un nuevo récord. El protagonista es el jugador de los Piratas de Pittsburgh, Honus Wagner, y su cromo se entregaba con las cajetillas de la American Tobacco Company allá por 1909. Wagner fue uno de los cinco primeros jugadores en ingresar en el Salón de la Fama de este deporte, pero aún así es un ilustre desconocido incluso para los aficionados al béisbol.
¿Por qué, entonces, es el cromo más valioso de la historia?
Cuenta la leyenda que Wagner, molesto con la compañía no se sabe a ciencia cierta por qué razón, aunque algunas teorías apuntan que el jugador solicitó más dinero, prohibió la utilización de su imagen, por lo que sólo se repartieron 200 cromos de la denominada serie T206. Los expertos consideran que sólo existen 10 unidades en un estado de conservación aceptable.

En 1986, y como surgido de la nada un coleccionista privado anunció que disponía de uno de los por entonces ya famosos cromos en perfecto estado. No pocas voces dudaron de la autenticidad del cromo, pero esto no impidió que se vendiera por 25.000 dólares de entonces. Lo que parecía un gran negcocio, no lo fue tanto ya que casi inmediatamente el cromo alcanzó los 110.000 dólares.
Tras una serie de ventas posteriores, fue adquirido por la leyenda del hockey sobre hielo, Wayne Gretzky (algo así como el Michael Jordan del puk), con lo que el valor del cromo se disparó al reunir otro atractivo a su rareza cuasi-filatélica.
Gretzky lo donaría posteriormente para una subasta benéfica en 2001.

En fin, resulta curioso pensar que Wagner fue el precursor de los deportistas actuales, muy conscientes de su valor como marca, y más importantes por su imágen pública y su impacto comercial que por sus logros deportivos.

The Card: Collectors, Con Men, and the True Story of History's Most Desired Baseball Card. O'Keeffe, Michael; Teri Thompson (2007) New York: HarperCollins

martes, 5 de enero de 2010

Un deporte Norteamericano I

El Mejor (The Natural) es una película dirigida en 1984 por Barry Levinson, que trata sobre el mundo del béisbol y que cuenta con un reparto excepcional: Robert Redford, Robert Duvall, Kim Basinger, Glen Close, Richard Fansworth, Wilford Brimley, Joe Don Baker, Michael Madsen, entre otros.

El de las películas deportivas es un subgénero bastante apreciado en Hollywood, y que disfruto enormemente, aunque en la mayoría de los casos se trate de películas muy predecibles y con un esquema bastante simple. Bueno, también soy un fan de las comedias high-school de los 80, de la screwball comedy clásica, de los westerns de John Ford, de las películas de John Ford que no son westerns… así que mis gustos a veces no son muy coherentes.
En todo caso el género ha deparado muy buenos ejemplos, por citar algunos de los que me acuerdo ahora: El orgullo de los Yankees, Gentleman Jim, el Castañazo, Los búfalos de Durham, Ganar a cualquier precio, Un Domingo cualquiera, Los blancos no la saben meter, Titanes, Marcado por el odio, Toro Salvaje.



El Mejor es un intento de crear una película deportiva de calidad aunque sin huir de las convenciones del género. Así, el guionista es el muy reputado Robert Towne, (autor del guión de Chinatown), la fotografía es de Caleb Deschanel, cuenta con una banda sonora de Randy Newman, épica e intimista que funciona muy bien en los dos aspectos, lo cual no es nada fácil. Además, el reparto de secundarios está perfectamente ajustado, destacando mi idolatrado Richard Fansworth y Wilford Brimley como los entrenadores del equipo. Quizá el único desajuste es Redford haciendo de un chaval de 18 años en el largo flashback inicial.

El béisbol es un deporte muy cinematográfico ya que cuenta con muchos tiempos muertos entre jugada y jugada que permiten potenciar el aspecto épico-heroíco del juego, existe un enfrentamiento directo entre bateador y lanzador, casi al estilo de los duelos del oeste, y sobre todo tiene un componente sentimental enorme para los norteamericanos. Es un deporte que hunde sus raíces en las esencias de su nación.

Un aspecto sorprendente de la película es que la primera vez que la ví en la televisión me pareció que en algunas fases era algo confusa y atropellada. La causa es que se habían eliminado algunas escenas que en la versión del DVD de 2001 sí aparecían, curiosamente en versión original con subtítulos aunque estés viendo la versión doblada.
Sin destripar mucho el argumento la película trata de la vocación personal de cada uno, la necesidad de esforzarse para alcanzar el máximo aunque se posea un gran talento, pero sobre todo de la redención a través del sacrificio. Roy Hobbs, el protagonista, se redime de su error de juventud, el deslumbramiento ante las promesas de la vida de una estrella del deporte, a través del amor al juego y el retorno a sus raíces.



Se trata de una película que en edad adolescente me gustó por las escenas puramente deportivas que son bastante espectaculares, pero que con el paso de los años se ha enriquecido con ese mensaje adicional más melancólico y profundo.

De todas formas, es más una película de “estrella” que de director aunque hay algunos detalles de puesta en escena que me gustan mucho. Mi favorito: la niña que luego será Glen Close contempla a Roy jugar con su padre, adivinándose ya el amor que siente por él, en un eco de la Mary de ¡Qué bello es vivir!.



Una curiosidad: Barbara Hershey ha participado en dos de las mejores películas deportivas de los últimos años, ésta que comentamos y Hoosiers, con Gene Hackman.