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lunes, 26 de julio de 2010

El canon de los comics: La Patrulla -X de Claremont y Byrne



Carlos Pacheco lo resumía perfectamente en la bitácora de su amigo Rafael Marín:
A finales de los 70 y principios de los 80 John Byrne tenía “el perfume de lo invisible”. Era el rey de los cómics norteamericanos. Sólo hay que ver que en esos años se ocupó de los X-Men, posteriormente de los 4 Fantásticos y luego fue fichado por DC para impulsar a su personaje emblema, Superman. Simultáneamente a estas obras principales, creó Alpha Flight, dibujó una esplendorosa etapa de los Vengadores y unos grandes números en Capitán América.

Sin embargo, no es menos cierto que para ello contó con la inestimable ayuda del guionista Chris Claremont y sobre todo (al menos para mí) del grandioso entintador Terry Austin. Como en tantas otras ocasiones, todo surgió del encargo que reciben unos jóvenes autores con muchas ganas y empuje, de revitalizar una colección secundaria y en decadencia. Claremont y Byrne ya habían colaborado juntos en Iron Fist, firmando varios números del Marvel Team-Up, y en la historia autoconclusiva de ciencia ficción Star-Lord (no se la pierdan si tienen ocasión), cuando al primero le encargan los guiones de los X-Men en 1975. Byrne acabaría reuniéndose con él a finales de 1977, después de pedírselo insistentemente a Jim Scooter, el editor jefe de Marvel.



Existía química entre ellos y se complementaban perfectamente. Claremont sabía tejer historias con personajes creíbles y cercanos (especialmente los femeninos), llenos de dudas y problemas existenciales, y todo ello revestido de un barniz cultural como por otra parte se presuponía en un inglés. Sin embargo, tendía al sentimentalismo y al exceso de texto, con una cierta rigidez en la parte puramente superheroica de sus historias. Precisamente lo que le sobraba a Byrne, un gran talento para la acción y la definición de los personajes a través de la caracterización física (nunca Cíclope ha sido tan delgado como su apodo denotaba) y con un gran conocimiento de la historia de los superhéroes.

Sólo hay que observar la diferencia entre los primeros números que guioniza Claremont con David Cockrum al dibujo (números 94-107), frente a la etapa co-guionizada y dibujada por Byrne (números 108-143). Por ejemplo, se dice que es Byrne el que atisba el potencial de un personaje como Lobezno, (al que ni Claremont ni Cockrum tenían en mente como el más interesante de la serie, al primero porque le interesan más los personajes femeninos y a Cockrum porque pensó en Rondador Nocturno para ese puesto), diseñado en principio como simple contrapunto de los personajes principales, un rebelde incapaz de seguir la ortodoxia representada por Cíclope.

Con Byrne el personaje gana en intensidad y atractivo y permite conectar con la mayoría de los adolescentes, deseosos de romper también con las reglas de sus mayores. El punto máximo de este ascenso a la popularidad es la legendaria viñeta final del número 132 y las peleas del número siguiente con los hombres del Club Fuego Infernal, que muestran a un Lobezno desatado y sin mostrar piedad ni arrepentimiento con sus enemigos.



De hecho, en cuanto Byrne abandonó la serie, Claremont se dispuso a redefinir el personaje de una forma más acorde con su gusto, en la famosísima serie limitada con Frank Miller, en la que el personaje transita definitivamente a la situación más conocida por todos: la del hombre misterioso y sabio con el autocontrol necesario para utilizar sus poderes y su rabia en el momento necesario.

Como resultado del añadido de Byrne, Claremont puede por fin desarrollar ese complejo tapiz emocional, seguro de que los argumentos de Byrne son muy adecuados para conseguir el favor del público. Las tramas se afilan, empezamos a empatizar con los personajes, especialmente con los femeninos, cosa prácticamente inédita hasta ese momento en el género: Jean Grey, Tormenta, Moira McTaggert, Lilandra, Stevie Hunter, y cómo no, Kitty Pride son personajes muy bien definidos y desarrollados, que aportaron una nueva vía en las historias de superhéroes.

Dentro de un conjunto de grandes historias podemos destacar muchos momentos en la serie pero nos centraremos en dos:

“La Saga de Fénix Oscura”, es la historia más importante en al colección. Se inició en el número 122, con pequeños detalles insertos en la trama del número en cuestión y básicamente parte de la idea de convertir a una de las protagonistas, la Chica Maravillosa en un supervillano, para culminar con la muerte de Jean Grey en el 137. Esta es quizá la historia más controvertida editada por Marvel, ya que en un principio la idea original era que Jean perdiera sus poderes Fénix y volviera a su estado inicial sin acordarse de sus actos malvados como Fénix Oscura. El problema residía en que en el momento de dibujar la destrucción que una Fénix poseída por la locura produce en el espacio estelar, a Byrne se le ocurrió que quedaría más impactante que destruyera no sólo una estrella sino un planeta habitado.



Esa idea que no estaba en el guión original de Claremont, supuso que Jim Shooter no aceptara la solución propuesta para el personaje y exigiera su muerte, ya que no se podía permitir que un personaje que había cometido tales actos saliera indemne. El impacto de la muerte de Jean Grey fue brutal, con cartas de fans protestando por la desaparición de su personaje favorito. Personalmente, creo que la historia adquiere mucho más fuerza dramática con el final impuesto por Shooter, ya que en esta época todavía una muerte era una muerte y algo muy definitivo. Al final, la resucitarían mediante una rocambolesca idea (curiosamente del propio Byrne) en la colección de Los Nuevos Vengadores. Mucho del atractivo de la famosa continuidad Marvel se perdería con esta resurrección y como suele decirse nada sería igual.



Mi historia favorita y creo que la de toda mi generación ochentera es “Días del Futuro pasado”, donde se hace un ejercicio de distopia, es decir imaginar un universo alternativo en el que los mutantes han sido exterminados y los supervivientes intentan cambiar su presente al enviar al pasado un agente encargado de modificar la historia.
Este tipo de historias tiene el aliciente de ver a tus personajes de toda la vida en un rol diferente, aunque en el caso de Claremont se trata de imaginar un desarrollo lógico a 30 años vista, no de epatar al lector con cambios estrafalarios y sin mucho sentido, estilo el bueno es malo, un personaje femenino se vuelve hombre etc,
Curiosamente el referente que todos tenemos en la cabeza acerca de los viajes en el tiempo para cambiar el futuro, Terminator, es de 1984 mientras que el tebeo salió a la calle en 1981. Desconozco el dato de si Cameron estaba influenciado por el cómic pero bien podía haber sido así.


Es el canto del cisne de Byrne como dibujante y muchos creen que el esfuerzo de acabar esos números a tiempo con el nivel de detalle de escenarios y fondos, le indujo a simplificar su estilo centrándose en las figuras y abandonando progresivamente el desarrollo de todo lo demás.

Esta aventura se convertiría instantáneamente en un referente dentro de la colección así como una fuente para futuras historias: El personaje de Rachel, el Mojoverso, un Magneto bondadoso, etc.

Como resumen, podemos decir que los X-Men supusieron la conjunción del talento con la coyuntura necesaria para hacer de un título menor, uno de las mayores fenómenos de los cómics norteamericanos.

Actualización: Acabo de leer via Entrecómics una entrevista a Claremont y Byrne muy interesante que traducen en Frog 2000. Os prometo que hice el post antes de leerla je, je,.

martes, 16 de marzo de 2010

El canon de los cómics: X-Force/X-Statix de Milligan y Allred

-Ésta es la nueva era de los superhéroes. No luchamos contra nadie. No salvamos el mundo. No hacemos el bien.
-Entonces, ¿para qué valemos? Si no utilizamos lo que somos para el bien ¿qué hacemos?
-Entretener.


Sin ninguna duda el mejor tebeo de superhéroes de la pasada década. En dura competencia eso sí, con el “All-Star Superman” de Morrison y Quitely, pero eso es otra historia como suele decirse. El caso es que curiosamente y a diferencia del All-Star, los exforzados no han sido reconocidos en casi ninguna de las listas que se han hecho por ahí, quizás por los prejuicios sobre los tebeos de superhéroes en general y de mutantes en particular.
Me explico. Estos últimos ejemplificaron cono nadie el proceso de decadencia de una serie estrella “The Uncanny X-Men” con una calidad innegable, que a causa de su éxito acaba convertida en una franquicia de productos para consumo rápido y de muy bajo nivel. Tras una etapa gloriosa, la de Claremont y Byrne que fue espectacular, novedosa y conectó con la sensibilidad de sus lectores, se sucede otra de sobreexplotación de las bases y elementos que alimentaron ese éxito, en este caso todavía bajo el control creativo del guionista Claremont, para posteriormente caer en la repetición de esquemas mil veces contados hasta despojar de toda autenticidad al producto. Si además los autores no andaban sobrados de talento, la debacle estaba cantada.



Con ese panorama el nuevo jefazo de Marvel Joe Quesada rompió con la tradición y fichó al exitoso editor de Vertigo Axel Alonso, para revitalizar la franquicia. Alonso lo primero que hace es traer a viejos conocidos de su etapa DC-Vertigo: Morrison, Quitely, y a nuestros protagonistas Milligan y Allred, entre otros. A estos últimos les encarga revitalizar una colección totalmente en declive: X-Force o Fuerza-X en su edición española.
En su primer número Milligan no deja títere con cabeza, elimina a todos los personajes y tramas anteriores, nos sitúa en medio de una nueva historia prescindiendo de explicaciones, pero a la vez suministrando los elementos necesarios para que todo sea entendible. Perfila personajes atractivos prácticamente en una página, y acaba con un golpe de efecto sensacional que nos deja estupefactos y pensando que literalmente puede pasar cualquier cosa.
El efecto fue brutal, los fans tradicionales de la serie se pusieron en pie de guerra, pero muchos lectores se acercaron a la serie precisamente atraídos por el nuevo enfoque. Ahora que está de moda el debate de utilizar la realidad como base del movimiento de la Novela Gráfica, hay que señalar que X-Force se adelantó introduciendo el mundo real en los superhéroes. Y cuando hablamos de real es lo que vemos todos los días, es decir de lo que haríamos nosotros (cualquiera) si tuviésemos superpoderes: intentar que éstos nos hicieran ricos y famosos y disfrutar de lo mejor de la vida.



Milligan habla de la publicidad como elemento clave en el mundo moderno, la supremacía de la imagen y de los índices de audiencia, la corrección política, los talk shows y los programas al estilo “operación triunfo”, la política exterior norteamericana, desarrolla una parodia sobre el niño cubano Elian, etc, etc.
Es decir, nos brinda una crítica feroz de la sociedad en la que vivimos.
Por otro lado, el dibujo de Allred complementa lo que nos cuenta su compañero. Con un estilo caricaturesco cercano a la línea clara, aporta un toque de superficialidad pop muy adecuado al tono de la historia, aunque también supone un contraste muy interesante entre la trama descarnada, dura y muchas veces cruel y la imagen amable y semi-infantil de su dibujo.



Como todas las grandes obras cobijadas en los márgenes industriales, al final el éxito hace conservadores a los encargados de tomar las grandes decisiones y cuando Milligan quiso utilizar al mayor icono mediático moderno (Lady Di) en una historia corrosiva, se lo impidieron asustados del posible impacto.
La serie había muerto para Milligan y Allred y tras un breve tiempo se despiden a lo grande, dejándonos con la sensación de que cuando hay talento todavía se pueden hacer grandes cómics de superhéroes.




P.S. Nostálgica: Ahora que Pepo Pérez de Es muy de cómic ha sido nominado como mejor divulgador para los premios del Salón del Cómic de Barcelona (ver todas las categorías aquí) viene a cuento recordar que en el añorado U firmó la mejor reseña sobre un tebeo que he leído nunca. Simplemente brillante. Y ese tebeo era...exacto, X-Force.