martes, 8 de junio de 2010

Dos partes de la misma historia. Parte 2. Th' Faith Healers y Quickspace

Son dos partes de la misma historia, la historia de Tom Cullinan. Hombre de contrastes, poseedor de un inmenso talento plasmado lejos de cualquier influencia. Th' Faith Healers y Quickspace. La historia de como conseguir dos discografías en 3 días. De como se aprovecha el tiempo escuchando lo que te gusta.

En 1990, The Sausage Machine Club en Hampstead es un hervidero de bandas independientes a punto de explotar. Paul Coxx y Richard Roberts son los promotores de muchos de los conciertos que se realizan en el club londinense y deciden aprovechar la situación creando un nuevo sello, Too Pure. Su primera referencia es una compilación de actuaciones de bandas emergentes llamada 'Now That's Disgusting Music - Live at the Sausage Machine'. Entre todas las bandas destaca una, su estilo inclasificable, influenciados por el Kraut Rock y la Psicodelia, les acerca al rock independiente Americano y los aleja de los 'iconos' de la música popular inglesa, de las tendencias C86 y, aunque se podrían encontrar similitudes, del Shoegaze y de los que empezaban a ser los referentes de la escena, My Bloody Valentine. Se llaman Th' Faith Healers.

Tras la publicación por Too Pure de diversos singles promociónales y EPs, en 1992, sale a la calle Lido. Un compendio de infinitas letanías pop que se mezclan con musculosos rifts de guitarra y distorsión. 7 canciones propias y una versión que no deja dudas de las pasiones de Cullinan, 'Mother Sky' de Can. Lido es un disco con altibajos, 'This Time' y 'Love Song' aunque notables, se ven demasiado reflejadas en el otro lado del Atlántico y 'It's easy Being you' huele a C86. Esto se compensa con los petardazos punk de 'Hippy Hole', las psicodélicas 'Don't Jones Me' y 'A Word of Advice' y el dislocado guiño a My Bloody Valentine de 'Spin 1/2'.

La gira posterior a la publicación de Lido los eleva al estatus de leyenda. El abuso de la guitarra por parte de Cullinan es comparado a 'puñetazos en el estomago'.

No tardan en publicar su segunda referencia, 'Imaginary Friend', en el invierno de 1993. Los fans se encuentran con un disco mucho mas introspectivo. Los pesados rifts de 'Sparklingly Chime' son solo un espejismo. 'Heart Fog' y 'See-Saw' nos muestra una faceta mas popular y un mayor protagonismo de la voz de Roxanne Stephen, siempre arropadas por la peculiar, y ruidosa, manera de tocar de Cullinan que conducen irremediablemente a tormentas de sonido. Los luminosos estribillos de 'Kevin' se ven rodeados de dagas. 'The People' nos crispa los nervios hasta que llega el ruido para aliviarnos. 'Curly Lips' nos mece entre sonidos de pájaros (referencia reiterativa en la carrera de Cullinan) y sintetizadores de mercadillo. La canción que cierra 'Imaginary Friend' es, en mi opinión, la culminación de un estilo propio e inimitable. 20 minutos de distorsión, 3 frases en un mantra infinito que son una declaración mas allá de toda duda, 'Everything, All at Once, Forever'.

Tras una breve gira por Estados Unidos teloneando a Jon Spencer y a The Breeders en 1995, parece que todo está dicho. Roxanne decide retomar sus estudios y Tom se vuelca en su nuevo proyecto, Quickspace Supersport, lo que mas tarde se llamaría simplemente Quickspace.



El nacimiento de Quickspace Supersport se produce tiempo antes de la desaparición definitiva de Th' Faith Healers como reacción de Tom Cullinan a los caminos de experimentación punk que se tomaban en el grupo. No se puede considerar a Quickspace una continuación, es mas bien una reacción. Esta reacción se plasma en diversas grabaciones y demos muchas de ellas publicadas en Kitty Kitty Corporation el nuevo sello creado por Cullinan.

En el otoño de 1996 ve la luz Quickspace, el primer larga duración de la banda. Como curiosidad, los dos singles ('Friend' y 'Rise') que acompañaban a este lanzamiento nunca aparecieron en la versión inglesa del álbum. Me pongo en la piel de Cullinan al escuchar las píldoras de 'Postpop' de este álbum e imagino lo tremendamente orgulloso que se sentiría. Ya no hay influencias, no hay mezcla de estilos, es Quickspace y es así, la electrónica entra con fuerza haciendo ganar matices al conjunto, acercándoles a Stereolab ('Song for Someone') y, aunque en otra línea, a Moonshake (enormes). Las canciones nos mecen, nos arañan, golpean, para luego abrazarnos. 'Swisher' parece que David Gedge se ha pasado con la heroína. 'Quasi-Pfaff' parece creada a partir de tres acordes sacados de una pesadilla, retales robados al sueño. 'Winona' deja el regusto del odio tras el amor. Cerramos con una nueva historia en dos partes (recursivo), 'Decline', flauta melódica y psicodelia cogidas de la mano.

Parecía que las bases estaban bien asentadas. Una nueva ilusión, 'Precious Falling' sale en 1998 y nos golpea en la cara con un compendio de pop mirado a través del cristal de Cullinan. Pop Elegante ('Seven Like That', 'Melo'), lúdico y a la vez corrosivo. Lo podríamos resumir con 'Quickspace Happy Song #2'. Divertida, ruidosa, delicada hasta que se revuelve y taladra el tímpano repitiéndose hasta la saciedad. Seguramente su disco menos inspirado.

En el año 2000 Quickspace certifica su defunción con 'The Death of Quickspace'. Si su primer LP era la consolidación de un estilo, este lleva a su máxima expresión lo aprendido. En lo alto se encuentra 'They Shoot Horses Don't They'. Robando las palabras, crea una cierta ansiedad esperando a que ocurra algo y cuando te das cuenta ya te la ha liado con la guitarra. Pero el disco no se queda solo en eso, han depurado el estilo. El pop se vuelve, otra vez, dagas afiladas en 'Climbing a Hill'. La electrónica envuelve a 'Munchers No Munchers' dislocándola. El final de 'Gloriana' recuerda a 'Wynona' superando con creces las cotas alcanzadas, suavizando las aristas, subiendo el volumen. 'A Rose' suena bucólica con sus pájaros, hasta que se desata el ruido.

No se sabe muy bien si tras su muerte anunciada y certificada en el año 2000, Cullinan emigró a la luna o realmente murió. No hubo gira tras la publicación del disco. Termino sus versiones de Fleetwood Mac. Tres años después publico un nuevo single en un sello italiano desconocido. En 2005 volvieron a aparecer con una nueva formación con la publicación de un nuevo single en Domino y la promesa de un nuevo LP que nunca llegó...




lunes, 7 de junio de 2010

Dos partes de la misma historia. Parte 1. El fin del Romanticismo.

Hace unos años cuando no tenía dinero, me encantaba fumarme un porro, engancharme los Walkman y dar paseos por el centro de Madrid. Daba lo mismo que hiciera frío o calor, día o noche, lluvia o sol... Me hubiese encantado tener una cámara capaz de retratar esas sensaciones conjuntas, los sentidos amplificados, la visión angulosa de un elefante en la calle de Alcalá sumido en la niebla, de un astuto ángel cubriéndose la cara mientras la nieve cae... Cada escena su banda sonora, grabada a fuego en mi mente por obra del THC. Viviendo aventuras imaginarias olvidadas hace tiempo. Horas de soledad, capítulos de un libro, separados por el sonido del autoreverse cada 45 minutos.

Crecí. Cambié mi afición de las calles por la de las tiendas, mi adicción al THC por la compra de LPs, mi viejo walkman por un reproductor mp3. Ya no era un espadachín ni un héroe de la guerra de la independencia. Ahora era arqueólogo. Un arqueólogo solitario. Aprovechando cualquier oportunidad para respirar el polvo de las cajas de cds de segunda mano apiladas en tiendas de olor mohoso y rancio. Entrando mojado, sudado o simplemente helado. Yendo los domingos a la FNAC en busca de una nueva baratija. Horas desgranando discografías de grupos apenas esbozados en mi mente por alguna descarga de Internet.

Se perdió el romanticismo. Sigo siendo un arqueólogo, si. Pero un arqueólogo submarino. Haga frío o calor buceo en mi tienda preferida de Internet y consigo las mas extrañas bagatelas. Tesoros encontrados en multitud de países que llegan a mi casa a los pocos días.

Hace unos meses, hacía balance del primavera Sound 2009 y recordaba que en la vorágine de conciertos, premuras, compromisos, cervezas, JBs... me había perdido uno de los conciertos que mas ganas de ver tenía (en realidad fueron dos, los New Year los ví el Domingo de vuelta de Barcelona...), Th' Faith Healers. Al recordar este descuido imperdonable empecé a recordar cuantos momentos magníficos me había suministrado Tim Cullinam al frente de, primero, Th' Faith Healers y, posteriormente, de Quickspace. No me hizo falta recorrer las céntricas tiendas de discos desesperándome (eso solo lo volveré a hacer en Londres que es donde tiene encanto) por no encontrar el disco deseado. Llegué a casa, me conecté y a los tres días tenía la discografía original. Demasiado frío, demasiado rápido, poco romántico, pensareis. Si, tenéis toda la razón.

Roddy Frame Vs Michael Rother, cuestión de contrastes….



Durante el agotador pasado fin de semana Roddy Frame (Aztec Camera) actúo en el precioso Auditori, dos horas después de que Michael Rother (Neu!) y sus amigotes estuvieran aterrizando aviones, helicópteros y arreglando portaviones en el escenario ATP del Primavera Sound 2010.

Recuerdo perfectamente la media sonrisa de Rother mientras guiñaba un ojo a uno de sus compinches (en este caso al batería Steve Shelley, Sonic Youth) justo en el mismo instante que mi novia se tapaba los oídos y me miraba perpleja a la vez que bastante molesta… en cambio uno de mis pies se movía frenéticamente, yo me evadía de vez en cuando, miraba al cielo por si algún bombardero tuviese a bien freírnos con su metralla, … fuego amigo¿?, cuestión de contrastes …la única pega el sol de la primera hora de la tarde con el que es mas difícil abstraerse por el tobogán del Krautrock más primitivo.

Me imagino que la cosa hubiese sido mucho mas plena si el concierto se hubiese desarrollado cuando el astro rey se hubiese escondido, eso hubiese sido idóneo para que nos hubiésemos dejado llevar por la maquina bávara…entonces las luces artificiales y el humo nos hubiesen acompañado de la mano en dicha excursión por esa maravillosa y abrupta música.

Una tarde de contrastes, sobre todo cuando aun me zumbaban los oídos híper excitados después de la experiencia reciente

Pero bueno, ahí estaba el bueno de Roddy Frame , que apareció en el Auditori solamente flanqueado por su guitarra acústica.

El cantante comenzó el recital pidiendo silencio y demandando que apagásemos nuestras Blackberrys (no habría mas de treinta personas…) y si, es verdad, su concierto fue balsámico y muy reconfortante, su preciosa voz fue todo un masaje para nuestros maltratados tímpanos y una buena lección sobre lo que para mi entender significa la música, …Mr Frame desarrollo un set simplemente exquisito.

De vez en cuando nos preguntaba que si nos asustaba el silencio, el repetía constantemente que no debía inquietarnos y que nada le parecía más hermoso.

Mr Frame, se declaro fan de Shellac, en la recta final del concierto… cuestión de contrastes.

Y nada más, dedicar toda una vida a crear delicadísimas composiciones y sutiles melodías…

…bellísimas canciones con las que pudo iluminar esas grises y tupidas nubes escocesas…

Roddy Frame, Estrella del Norte



Glasgow, Escocia. 1981 hace ya 29 años….

Escocia, lúgubre rincón del mundo, donde las negras rocas volcánicas descansan junto a silenciosos lagos…paisajes prehistóricos que nos invaden irremediablemente, y nos empujan con fuerza a sumergirnos ensimismados en la mas profunda de las tristezas…


Roddy Frame por aquel entonces acababa de cumplir 17 años cuando se decidió rebelarse contra el paisaje escocés y fundar “Aztec Camera”.

La verdad, no les fue nada mal, encontraron el éxito bastante pronto, tras participar en la mítica compilación del NME, el archifamoso casete C81 donde la frescura de los escoceses, y el atractivo de su amateurismo descacharrado los convierte rápidamente en referente del momento.

Dos años después en 1983, publicarían la que fue su cima creativa el álbum “High Land, Hard Rain”, sirva como ejemplo la maravillosa “Walk out to winter”, donde el Mr Frame destapaba su increíble talento como compositor de deliciosas melodías de la canción pop

La banda sigue su andadura y tras colaborar con grupos de la talla de Orange Juice o The Clash, sigue publicando varios álbumes hasta la década de los noventa, cinco exactamente, aunque durante esa etapa de madurez y como toda amarga historia el grupo se muestra en mas de una ocasión bastante desorientado, o quizás fatalmente aconsejado, la ampulosa sobreproducción desde luego no hacía ningún favor a las sutilezas del señor Frame…finalmente la banda se acaba disolviendo oficialmente en 1995. Sirva como ejemplo la colaboración del ex Dire Straits o la sonrojante versión de Van Halen que protagoniza el grupo…mal.

Desde el final de Aztec Camera hasta ahora, Mr Frame se ha volcado en sus proyectos personales, donde quizás encuentra su discurso mas sólido y coherente, entregando discos de la envergadura de “Surf” o “North Star”. … son estupendos manuales pop…

Y nada más, dedicar toda una vida a crear delicadísimas composiciones y sutiles melodías…

…bellísimas canciones con las que pudo iluminar esas grises y tupidas nubes escocesas…

martes, 1 de junio de 2010

A vueltas con Hoosiers

Hace poco hablábamos aquí de Hoosiers, y ahora con ocasión de la muerte de Dennis Hopper, Vicente Salaner, el gran comentarista del baloncesto de El Mundo, ha escrito un artículo sobre la misma. Sólo señalar que no hace falta ser de la generación que vivió Easy Rider como un icono para apreciar la película...

Del Dennis de cine a Dusko y Ettore

Se nos ha ido, a los miembros de cierta generación, todo un símbolo y un mito: el Dennis Hopeer de Easy Rider. Pero para los miembros de esa misma generación dentro del mundo del baloncesto, quien también se nos ha ido ha sido otro Dennis Hopper, el de una películita de bajo presupuesto titulada Hoosiers. Para nosotros es al menos simbólica y mítica: sin duda la mejor película de baloncesto de todos los tiempos, y una de las que mejor han interpretado el sentido del deporte, de todos los deportes.(Por cierto, que el establishment hollywoodiense sólo nominó una vez a Hopper para un Oscar al mejor actor: por Hoosiers).



Un guionista de Hollywood, Angelo Pizzo, y un director, David Anspaugh (más conocido por sus trabajos en televisión, como Hill Street Blues o Miami Vice.) mamaron baloncesto en su Indiana natal en los años 50 y 60 y se graduaron por Indiana University antes aun de que llegase a ella el inimitable Bobby Knight. Ambos deseaban narrar una parábola de ese amor por el baloncesto como escuela de vida -de superación, de cooperación y de estética- que existe en lugares como Indiana, Harlem,Badalona, Belgrado...o el Instituto Ramiro de Maeztu de Madrid. Y se inspiraron en la historia real de un pequeño equipo rural, con jugadores blancos de pocas facultades atléticas, la Milan High School, que en 1954 ganó el campeonato estatal escolar ante un equipo, compuesto por atletas negros, de una enorme escuela urbana, que en la versión filmada recuerda tanto a la Crispus Attucks High School de Indianapolis, con el gran Oscar Robertson (derrotada en cuartos de final)como a la Muncie Central que cayó por 32-30 en el último segundo de la final.

Lo que nos enseñó Hoosiers es el camino a la redención de un entrenador tan fanático de la disciplina que había sido expulsado de su universidad por golpear a uno de sus propios jugadores: toda una premonición, en 1986, de la suerte que Knight correría en 2000...El coach (Gene Hackman), en su última oportunidad por salvar su oficio, aprende a convencer a sus jugadores en vez de aterrorizarles, a escucharles hasta en la jugada decisiva, a oír y recuperar al borracho del pueblo -un sensacional Hopper-, que es un ex jugador, profundo conecedor del baloncesto.

Viendo ayer otro Caja laboral-Real Madrid más, pensaba uno que a Dusko Ivanovic y a Ettore Messina no les vendría mal volver a ver Hosoiers. (Porque seguro que ya la han visto, ¿no?).No, ellos no golpean a nadie, pero el estilo dictatorial de Ivanovic desgasta y harta a un jugador tras otro, y Messina nos ha sorprendido esta temporada con unas formas desabridas, a la vez que reconocía haber errado presionando demasiado a sus jugadores. Y ahí tenemos a un Jaric o un Tomic, uno sin confianza y otro sin concentración, que hace tres meses impresionaban...
Pero aún puede Messina salvar los muebles.

miércoles, 26 de mayo de 2010

El canon de los comics: Comanche

El western es el género norteamericano por excelencia. La construcción del país y su cultura se asientan en la conquista del oeste elevada a la categoría de mito fundacional.
En su imaginario aparecen temas clásicos cómo la libertad de los pioneros frente a la llegada de la civilización con sus leyes y limitaciones, el conflicto y las relaciones con las tribus indias, la construcción del ferrocarril como signo del avance inexorable del desarrollo, la ley del más fuerte ejemplificada en los pistoleros y sus duelos,.

En el mundo del cómic la paradoja es que las grandes obras del western son europeas:Desde el “Blueberry” de Charlier-Giraud, al “Jerry Spring” de Jijé, pasando por el “Ken Parker” de Berardi-Milazzo, “Manos Kelly” y “McCoy” de Hernández Palacios, “Durango” de Swolfs, “Mississipi Jim” de Giraud-Charlier, “Buddy Longway” de Derib, Tex, etc la lista es interminable. Como curiosidad, siempre me ha resultado alucinante la famosa anécdota de cómo Meziéres (el dibujante de Valerian) fascinado por ese mundo se fue a Estados Unidos para trabajar como cowboy durante un par de años.



Sin duda uno de los grandes westerns tebeísticos es “Comanche” de Greg y Hermann (aunque ahora se ha puesto de moda llamarle Hermann Huppen). Un gran cómic que he leído en la edición integral de Planeta que recopila en dos volúmenes los 10 álbumes que hicieron juntos.

Publicada en el semanario Tintín, nació como una respuesta a Blueberry, y Jerry Spring que aparecían en sus revistas competidoras, Pilote y Spirou respectivamente. Sin embargo, y cómo declara el mismo Greg intenta alejarse de sus modelos introduciendo un tono más adulto y melancólico, frente al de la aventura en estado puro que se desarrolla por ejemplo en Blueberry.

La serie rinde homenaje a varios de los grandes directores de películas del oeste: por un lado, la influencia del western crepuscular de Peckinpah es notoria, eliminando la imagen más idealizada, y sustituyéndola por la suciedad, el desaliño, la difusa frontera entre el héroe y el asesino, la violencia cómo regla de supervivencia en la mayoría de los casos. Por otro lado, sin embargo estas historias nos traen ecos del cine más clásico desde John Ford a Howard Hawks, no en vano la primera viñeta de la serie es un homenaje a “La Diligencia”, y la caracterización de los personajes secundarios especialmente el viejo “Ten Gallons” nos remite a esos secundarios excepcionales de Hawks (pienso en El Dorado, por ejemplo).
Por otro lado, las 7 primeras páginas del álbum “El dedo del diablo” constituyen una espléndida recreación de la obra maestra por excelencia de Ford “El Hombre que mató a Liberty Valance” con una página final que me parece un homenaje siquiera indirecto al “Jeremiah Jonson” del dúo Pollack-Redford.



Y precisamente para mí la cota más alta de la serie es el díptico “El dedo del diablo-Los Sheriffs”, idea que reconozco tiene mucho que ver con el hecho de que fue precisamente “Los Sheriffs” el primer álbum que leí de Hermann, cuando se publicó en la transposición que hizo Bruguera de la revista “Tintin” a principios de los ochenta.
Si el guión es muy bueno, el nivel gráfico no le anda a la zaga. Hermann va añadiendo recursos álbum a álbum, manteniendo su capacidad narrativa y su fuerza expresiva, y al llegar a estos dos álbumes ha adquirido un dominio de la gestualidad y de la anatomía de los personajes espectacular, que le permite completar y mejorar el guión de Greg. Consciente de ello, se lanzaría a realizar sus propios cómics con un éxito tremendo.
Para ejemplo, esta plancha de Los Sheriffs, mi favorita de toda la serie, en la que Hermann hace una planificación ejemplar cambiando los puntos de vista, con picados-contrapicados, con una viñeta de detalle que nos aporta el punto de vista de un narrador objetivo.



La postura de Poncho con esas pierna abiertas y el revolver bajo nos dice que el personaje es un pistolero profesional, de los que no tienen dudas en disparar, en definitiva un hombre sin escrúpulos que puede sonreír un momento y matarte por la espalda al siguiente. Todo ello nos remite directamente a la caracterización del bandido Valance que hizo Lee Marvin , en el que en un momento de la película adopta una postura muy parecida y que fue copiada hasta la saciedad posteriormente en el spaghetti western.

Un grandísimo tebeo para disfrutar enormemente.

viernes, 16 de abril de 2010

Swans. No lo digas a nadie. Locura.

Corazón. Salta. Pecho. Lámpara. Palidece. Cierro. Libro. Cama. Escucho. Corazón. Pienso. Mal. Inquieto. Distorsión. Realidad. Frío. Sudor. Cierto. Vida. Hunde. Miedo. Swans, Lloro. Fumo. Olvido. Mañana. Día. Igual. Porros. Trabajo. Dinero. Estudia. Nada. Vida. Sudor. Sudor. Miedo. Ruido. Gemir. Distancia. Tortura. Dolor. Dolor. Dolor.

Es un proceso cíclico. Tu música te aburre. Te levantas. Delante de 300, 600, 900 discos. Nada. Lo de siempre. Es un proceso de evolución. El trigo y la paja. Es hora de investigar.

De alguna forma te enteras. Siempre te enteras. Una reedición. Grupo de culto. Cuatro trabajos. Dos CDs.

Trabajas. Dura jornada. Sales a la caza. Gran Vía. Nada. Callao. Nada. Guardia de Corps. Nada. Ultima opción. Ciudad de Barcelona. Si. Lo tienes en las manos. Dudas. El dependiente te habla. Una obra maestra. Sonríes.

Llegas a casa. Cenas. El tiempo se dilata. Corres a tu cuarto. Antes de abrirlo. Swans. Cop. Young God. Greed. Holy Money. La critica en la revista. Inquietante. Amenazador. Hipnótico. Desolado. Hostil. Tu amigo. Sonic Youth. Joy Division. Young Gods. Unsane. El dependiente. Obra maestra. Obra maestra. Lees. Las canciones. Time is Money (Bastard). Another You. Thug.

Es la hora. Intenso. Monocorde. Denso. Enciendes el porro. Te dejas llevar. Vuelve otra vez.

Corazón. Salta. Pecho. Lámpara. Palidece. Cierro. Libro. Cama. Escucho. Corazón. Pienso. Mal. Inquieto. Distorsión. Realidad. Frío. Sudor. Cierto. Vida. Hunde. Miedo. Swans, Lloro. Fumo. Olvido. Mañana. Día. Igual. Porros. Trabajo. Dinero. Estudia. Nada. Vida. Sudor. Sudor. Miedo. Ruido. Gemir. Distancia. Tortura. Dolor. Dolor. Dolor.

No lo digas a nadie. Locura. No lo digas a nadie.

miércoles, 14 de abril de 2010

Misterios de la primavera: Ben Frost, el alma del hielo

No conocí a Ben Frost hasta que empezó a aparecer por todas las listas de recopilación del año pasado en puestos bastante dignos (Rockdeluxe 19, Go mag 9) y entre su aparición y las breves reseñas que acompañaban al disco en los listados me intrigó enormemente.

Investigando por ahí, descubro que es un australiano que se unió a la comuna (colectivo o lo que quiera que sea) Bedroom Comunity con sede en Islandia hace 5 años. (Recomiendo investigar a todos sus componentes). Desde ese momento ha lanzado dos discos, Theory of Machines, y el último y que tengo más estudiado By the Throat.




Su sonido, en parte, se escapa de cualquier definición. Una mezcla entre música contemporánea con electrónica, post-rock, ruido, coros, lobos aullando y un montón de elementos más que dan como resultado un sonido que se adentra en lo más profundo de la mente y que casi consigue generar sensaciones físicas mientras la oyes, una cierta incomidad, miedo, excitación, hay momentos en que casi puedes sentir como los mantras de ruido atraviesan tu cabeza. Todos sentidos se agudizan mientras lo oyes. Pasas a convivir en un universo distinto junto con la música.

Unas veces es la melodía la que domina la canción: pianos, cuerdas, banjos, vientos, guitarras crean unas melodías de gran belleza, otras veces el ruido lo ocupa todo, pero es un ruido modulado, utilizado como un instrumento más que consigue que la música progrese más y más. La inclusión de los aullidos de lobos en algunos momentos no hace más que incrementar todas las sensaciones anteriores.

Un par de ejemplos que ilustren un poco todo lo anterior, porque como ya dije, es una música que cuesta mucho definir con palabras:





Esos ruidosos marcianos odiosos.


Creo pensar que corría el año 1996 o 97 cuando abrieron la fonoteca de la biblioteca donde nos juntábamos a charlar, fumar, ligar y toda actividad que no estuviera relacionada con estudiar. Sinceramente, el criterio del funcionario responsable era un poco rancio y normalmente se dedicaba a ofrecer discos de los Beatles, Rolling Stones... Y cosas aun peores como la ELO, Yes, Cream... Aun así, mentiría si dijera que no me llevé muchas alegrías gracias a él. Seguramente con el carné de la biblioteca nunca saqué ningún libro de Platón o Descartes pero por mis manos corrieron el Washing Machine de Sonic Youth, la discografía entera de la Velvet, el The Bends de Radiohead, mi primer disco de Redd Kross, el See You in the Other Side de Mercury Rev y, por supuesto, descubrí el grupo que hoy nos ocupa, Urusei Yatsura.

Mi primer encuentro con el 'Slain by Urusei Yatsura' (Sire, 1998) fue un desastre, a mis veintipocos años, esa mezcla entre Sonic Youth, Pavement, Pixies y Wedding Present, en mi mente postadolencente y snob me parecía demasiado sana y fresca (ahora no me explico que clase de hormonas debía tener subidas aquella época). La grabación en cinta (TDK, de 60) quedó olvidada mucho tiempo en un cajón de casa de mis padres.

Años mas tarde, sobre el 2002, hablaba con un viejo amigo (no te enfades, viejo solo en años que nos conocemos) sobre el colapso ocurrido en el velódromo del FIB y el riesgo que corrieron las vidas de los componentes de Urusei Yatsura. En ese momento, por algún motivo, me entró la fiebre y no paré hasta hacerme una copia, esta vez en CD (TDK, de 74), del Slain. Esta vez me enamoraron, un mundo de distorsión creado por Fergus Lawrie, Graham Kemp y los hermanos Graham, la música ideal para animar un nublado día de Glasgow. Glo Starz, Hello Tiger, Strategic Hamlets... todas ellas explotaron en mis oídos.

El tiempo pasó, cuando iba a comprar discos siempre miraba en la U, luego en la Y (en algunos países fueron conocidos simplemente por Yatsura por razones de copyright), pero nada. Imposible encontrar copias originales del Slain. Llegó Febrero de 2005 y con él, una de las noticias mas tristes de mi vida, la liquidación y cierre de Madrid Rock. Rebuscando entre las vacías y polvorientas estanterías de lo que ya parecía un escenario postnuclear mas que una tienda discos, encontré una caja de cartón despegada y mal cuidada que vino a ser el 'Everybody Loves Urusei Yatsura' (Oni Records, 2000). ¡Qué alegría! ¡Y por 5 euros! Corriendo fui a casa a escucharlo una y otra vez. Pensar que tu vida puede acabar debajo de un escenario de un festival puede cambiar a cualquiera. El disco me parecía mucho mas controlado que el Slain pero igualmente notable, seguía sonando a obsesión por el manga japones y el mundo nipón en general, a calles sucias, a ganas de ser el mejor de tu portal, a tomar pintas con tus amigos, a reír contando historias. Louche 33 y Eastern Youth rejuvenecían, Uji Bomb sonaba a Sonic Youth en Daydream Nation por los 4 costados, Our Shining Path llevaba la firma inconfundible de sencillo de Urusei Yatsura, Kubrick in Town la hubiesen querido firmar Casablancas y compañía para sustituir alguna canción del 'Is This It'...

Verano 2009, Londres, el sol calentaba y era un gran momento para lanzarse a la calle a revisar tiendas de música de segunda mano. El objetivo, encontrar la discografía de Urusei Yatsura (jode, que bien me lo pasé, muchas gracias) aunque por el camino cayeron incontables discos a 'uanpaun' y cientos de kilos de polvo. Primero fue el 'All Hail Urusei Yatsura' (Hipster, 1994), primer EP publicado por la banda, en un sótano cerca de Nothing Hill. El 'Slain' y el 'Yon Kyoku Iri EP' fueron en otro 'bargainbeisment', esta vez en Candem Road. En ese increíble barrio de Londres llamado Greenwich, al lado de una iglesia de Hawksmoore, 'We are Urusei Yatsura' y otra copia del 'Slain' rebuscando entre las malditas fichas. 'We are Urusei Yatsura' (Che Records, 1996) es seguramente su disco mas directo, plagado de canciones de noise pop (First Day on a New Planet, Kewpies Like Watermelon), altas dosis de influencias (Pow R. Ball, Black Hole Love) y perfectos hits (Plastic Ashtray).

Ya en 2010, ayer mismo, recordé que se habían vuelto a juntar en un nuevo proyecto, esta vez sin Graham Kemp. Projekt A-ko (nueva referencia al anime japonés) vuelven a alegrarme aunque se nota la ausencia de uno de los componentes. Con solo un el 75 por ciento de la creatividad potencial de Urusei Yatsura, Yoyodyne (Milk Pie Recors, 2009), da mil vueltas al 95 por ciento de las nuevas bandas adolescentes del Reino Unido. Por supuesto, siguen en la misma línea, deben pensar 'si algo no funciona, no lo cambies'.

Es curioso como una banda con una trayectoria tan amplia y con un potencial tan grande para triunfar haya quedado totalmente olvidada. Tan olvidada que es difícil encontrar incluso descargas de sus discos en Internet (no hablemos de sus discos en tiendas). Quizás no hayan inventado nada, pero siempre me harán pasar gratos muy agradables escuchándolos y espero que sea por muchos años.

Misterios de la primavera

En vista de la gran cantidad de gente de mi entorno que nos vamos a congregar en el Primavera Sound, empiezo aquí una serie de pequeños artículos sobre grupos del Primavera Sound que me permito recomendar a ellos en especial y cualquiera que lea esto, vaya a ir o no.

Como siempre, y siguiendo mi estilo, se trata de grupos más o menos desconocidos que merecen más....